N° 132 Abril 2020

Competencias: la red circular

Leonard Mertens

Hoy en todo el mundo el foco de atención es el Covid_19 y todos esperan que la pandemia pase para que la economía recupere la producción perdida, aunque el regreso al escenario productivo encontrará novedades que vienen gestándose gradualmente hace tiempo. Las competencias son claves para adaptarse a esas novedades.

La economía de las redes circulares [1]

Una de las mayores dificultades en los procesos de transición de la humanidad ha sido lograr anticipar lo que viene para adaptarse más fácilmente al nuevo contexto.

Las grandes transformaciones tecno-económicas en la era de la industrialización se derivaron de las oportunidades de incrementar sustancialmente la productividad y con ella, el nivel de bienestar de la población, con las respectivas contradicciones de justicia social.

En su momento el vapor superó la tracción a sangre, los procesos estandarizados mejoraron los esfuerzos individuales, la microelectrónica aceleró la producción mecánica y las redes sociales están reemplazando a muchos medios de la prensa escrita.

Hoy el desafío es un poco más integrado, porque junto con las transformaciones tecnológicas se está gestando un pasaje gradual del capitalismo de los accionistas al capitalismo de los stakeholders y una serie de iniciativas vinculadas a la economía sostenible.

Parte de la dificultad para percibir correctamente los nuevos cambios integrados está en el hábito de observar los procesos productivos como un fenómeno estático y plano.

Por ejemplo, observando procesos mineros es posible lograr una comprensión teórica de las competencias de los operadores y del flujo de los materiales.

Pero esa comprensión es parcial en tanto los procesos y competencias se están transformando en mayor o menor medida todo el tiempo, ya que hay un contexto que rodea a estos procesos y que no está incluido en la infografía. Se trata de un contexto ambiental, social, económico y organizacional que les otorga sentido a muchas variables que intervienen todo el tiempo en esos flujos.

Lo interesante es que las nuevas tecnologías digitales permiten incluir esas variables para pasar de una imagen estática a una animación tridimensional.

En síntesis, comprender los escenarios post Covid_19 supone comprender las redes circulares que van desde los insumos a la formación y de los sistemas productivos a las nuevas relaciones con los clientes y la comunidad.

En estos nuevos escenarios las competencias deberán resultar más variables y circulares, en el sentido de admitir ajustes periódicos y también de incluir en algún grado la cosmovisión de los intereses de todos los stakeholders (trabajadores, accionistas, clientes, comunidad, proveedores, gobierno) además de sus habilidades y conocimientos específicos.

Impacto digital

A diferencia de otras tecnologías anclas en el pasado, la digitalización[2] conlleva a acelerar los procesos de intercambio de información y por ende, tiene la potencia de acelerar procesos de aprendizaje y de innovación.  

Lo anterior ha llevado el surgimiento de nuevas ocupaciones a la vez que la presencia de ocupaciones de trabajo rutinario tiende a disminuir ante el avance de la automatización de procesos productivos.

Ha llevado también a formas de organización de trabajo menos jerárquicas, con mayor autonomía en la relación de las funciones por parte de los trabajadores, para poder responder con mayor agilidad a los cambios del entorno y de la tecnología.

Se observa la expansión de relaciones laborales menos estables, con contratos de corta duración y de prestación de servicios por cuenta propia.

De las ocupaciones estables para toda la vida laboral en muchos casos se ha pasado al “modelo Hollywood” donde la empleabilidad de técnicos y actores se organiza por producción cinematográfica y ya no de manera estable.

El ritmo y dirección de los cambios es heterogéneo. Varia entre sectores y dentro de los sectores según los proyectos de innovación y cambio que las empresas están impulsando.

Esto hace que la coordinación entre políticas educativas y laborales si bien puede tener dimensiones nacionales, tendrá que contener una fuerte connotación sectorial y regional, para que sean efectivas.

Coordinación circular de competencias

Una propuesta de coordinación entre políticas educativas y laborales debe contemplar dimensiones nacionales complementadas por sectoriales y regionales.

Ambos deben de contener diagnósticos de prospección cuantitativos y cualitativos acerca de la dinámica del mercado laboral. La parte cualitativa habrá de considerar diferentes clases de competencia: básicas, transversales genéricas y específicas según familia de ocupaciones.

A nivel nacional, se tendrá que dar un giro a los catálogos de ocupaciones, para que sean dinámicos y significativos para la prospección de la demanda de la fuerza laboral, tanto en términos cuantitativos como cualitativos (competencias).

Habrá que hacer estudios periódicos que relaciona el crecimiento económico con la demanda de fuerza laboral, tanto nacional como regional y sectorial. Para que tenga relevancia para el sector educativo, habrá de articular el catálogo de ocupaciones con el sistema nacional de estándares de competencia. Un marco de cualificación nacional puede dar consistencia a esta articulación.

Se debe de crear una comisión permanente compuesto por integrantes de las secretarias de educación y del trabajo, así como con los del sistema nacional de competencias, que a la luz de los resultados de los estudios de prospección, proponen los ajustes periódicos a los currículos de los diferentes niveles educativos.

A nivel sectorial y regional, se recomienda instalar Consejos de Competencias Sectoriales. Estos tienen la función de hacer periódicamente estudios de prospección de demanda y oferta de la fuerza laboral, tanto cuantitativo como cualitativo, juntamente con los actores sociales (empleadores, sindicatos) y representantes del sistema educativo. Corresponde identificar los perfiles de competencia por familia de ocupaciones, integrando las basicas, – transversales- socio emocionales  y técnicas específicas. Se ordenan a través de marcos de cualificación correspondientes a los principales procesos de las cadenas de valor de los sectores y regiones.

Los marcos de cualificación se complementan con rutas formativas entre cualificaciones y planos formativos por cualificación. Incluso se puede llegar a elaborar paquetes formativos por cualificación, que sirven de base para orientar a las entidades de formación[3], tanto de capacitación para y en el trabajo como de medio superior y superior.

Otra función de los Consejos Sectoriales es conformar una plataforma de intercambio de experiencias y buenas prácticas en materia de formación y certificación por competencias, especialmente en relación con las diversas modalidades de aprendizaje a través de estancias profesionales de calidad en los centros de trabajo.

Funjan como promotores para que las empresas adopten su gestión de recursos humanos por estándares de competencia sectoriales, con la suficiente flexibilidad y adaptabilidad para que se adecuen a las necesidades particulares, generen prácticas de estancias profesionales y de formación permanente de la fuerza laboral. Tendrán que incluir mecanismos de control y mejora continua de la calidad de la formación.

Las practicas de transición educación – trabajo circulares incluyen a tres niveles de población:

a) estudiantes en el sistema formal de educación (medio superior, superior);

b) buscadores de empleo en el mercado de trabajo;

c) fuerza laboral ocupado en las empresas y por cuenta propia.

Las modalidades de aprendizaje por prácticas laborales habrán de diseñarse y coordinarse según las características de cada uno de estos niveles. La formación dual de aprendizaje de calidad[4] sería el referente para construir las diferentes modalidades, que si bien no son idénticas deben de tener ejes comunes que garantizan la calidad de la formación.

La certificación de competencias tendrá que considerarse dentro de los objetivos de la práctica laboral. El Trabajo Decente de la OIT y la Agenda 2030 de desarrollo sostenible de la ONU son referentes para el diseño de contenidos integrales de prácticas de formación en el trabajo.

Las prácticas de transición requieren de políticas y marcos de regulación tanto para las instancias educativas como del trabajo. En el caso de la educación, habrá que establecer los mecanismos y lineamientos de las practicas laborales de calidad.

En el caso de las autoridades de trabajo, habrán de establecer los lineamientos relacionados con los programas del Servicio Nacional de Empleo, los reglamentos acerca de la capacitación en el trabajo, la promoción de las prácticas laborales y certificación de competencias en los convenios colectivos de trabajo. A su vez habrá de incluir el tema de las prácticas laborales y certificación por competencias en los programas de apoyo a las PyME y a los emprendimientos productivos.

Desde la perspectiva de financiamiento de los programas de vinculación y prácticas laborales / profesionales se habrá de diseñar sistemas de incentivos directo y/o fiscales, para que las empresas las adopten. La participación de las organizaciones de empleadores en el diseño de las políticas y reglamentos es condición fundamental para que resulten pertinentes las propuestas de incentivos. ©

 


[1] https://www.leonardmertens.com/

[2] EPSC Strategic Notes, 13/2016

[3] Un ejemplo en la región es el Consejo de Competencias del sector minero de Chile: www.ccm.cl

[4] OIT, http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_307451/lang--en/index.htm

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